Primeros días

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Era el segundo día de clase. Un jueves. “Diseño, análisis e ideación” se llamaba la asignatura de las 11:30h. No tenía ni idea de qué trataba, por lo que iba a ciegas, sin saber qué me iba a encontrar.

Entramos en la clase YG1 y me llevé una grata sorpresa. Las sillas estaban dispuestas en círculo y eso quería decir que esta clase no iba a ser como las demás, sino que iba a consistir en un diálogo, en acercar al grupo, mucho más que por ejemplo, en una clase de Álgebra.

Lo primero que hicimos fue presentarnos al resto de la clase. “Contadnos qué es lo que os apasiona”, nos dijeron. Al principio empezamos a hablar de nuestras aficiones, de unos cuantos hobbies, pero hacia el ecuador de la clase, nos dimos cuenta de que a lo que se referían nuestros profesores era a algo más profundo que una simple afición. Se referían a lo que nos llena, a lo que acudimos cuando nuestro estado de ánimo no es demasiado bueno. En mi caso, me vino automáticamente a la cabeza; no me hizo falta pensar mucho, ya que tengo muy claro cuál es mi trastienda.

“Trastienda”. Según la Real Academia de la lengua Española, significa “aposento, cuarto o pieza que está detrás de la tienda”. Ese yo que tenemos oculto, ese lugar a donde acudimos para alejarnos de la realidad, para alejarnos de la “tienda”. No tiene por qué ser un lugar físico, sino que también puede ser un lugar imaginado, que reside en nuestra mente y en donde creamos nuestra propia realidad para evadirnos. El hecho de que una persona acuda a la fotografía, el deporte, los amigos, la música o el teatro -por poner algunos ejemplos-, la construye como persona, la influencia en su forma de pensar, de actuar, de vivir la vida; y eso también determina nuestro lado artístico.

Después de presentarnos la mayoría de nosotros, vinieron antiguos alumnos para contarnos sus impresiones sobre DAI. Me sentí más despistada y confundida que al comienzo de la clase. Seguía sin saber cómo serían las clases, pero estaba segura de que serían parecidas a otra trastienda, en donde pudiéramos evadirnos y expresar en el lienzo lo que pasa por nuestra cabeza.

La clase del viernes fue un poco más corta de lo habitual. Terminamos las presentaciones, vimos un vídeo sobre el taller de Procesos creativos e imaginé que sería similar a la dinámica de clase de DAI. Nos hablaron de la “imagen del otro”, nos mostraron cómo los alumnos habían creado máscaras y disfraces para reflejar la imagen que tenían de sus compañeros. Ya empezaba a comprender: aquí no veníamos a dibujar las cosas tal y como son; aquí venimos a dibujar las cosas tal y como las vemos.

“Si yo pinto mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte”. Johann Wolfgang von Goethe.

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